27-11-2020

Los Clubes de la ACFF exigen el comienzo inminente de las competiciones de fútbol femenino para asegurar su viabilidad

Los Clubes rechazan frontalmente cualquier escenario que implique alterar los formatos de las competiciones, cuyo normal desarrollo se pondría gravemente en peligro de comenzarse más allá de las fechas inicialmente anunciadas. Las nuevas fechas propuestas supondrían, además, un retraso de entre 4 a 6 semanas con respecto a la fecha que fue oficialmente notificada por la RFEF, aun sin disponer del protocolo, perjudicando gravemente la planificación de las pretemporadas y la preparación de las futbolistas

La ACFF, al respecto de la información hecha pública por la RFEF en el día de ayer en relación con el comienzo de las competiciones de fútbol femenino, quiere poner de manifiesto la postura de los clubes acordada el pasado viernes en sendas reuniones de las Juntas de Primera y Segunda División de la ACFF:

- Resulta del todo inadmisible que decisiones de tal calado hayan sido adoptadas sin contar con el parecer, por no decir el acuerdo, de los clubes participantes. De igual forma resulta ciertamente sorprendente la falta de interés que demuestra la RFEF en la tercera máxima competición del fútbol femenino estatal, la Primera Nacional, a cuyos Clubes ni tan siquiera ha reunido para analizar el reinicio de la competición.

- En relación con el comienzo de las competiciones, es voluntad de los clubes que, una vez se disponga del protocolo por parte de la RFEF, las competiciones comiencen cuanto antes y lo más cercano posible a la fecha que oficializó la RFEF el pasado 15 de julio (fecha en la que, por cierto, no había protocolo, lo que no impidió establecer una fecha oficial de inicio), y sobre la cual los Clubes organizaron sus pretemporadas y logística de entrenamientos.

Resulta igualmente necesario que la RFEF respete la planificación de las pretemporadas de los respectivos cuerpos técnicos, organizadas sobre la base de la decisión y comunicación oficial de la RFEF, y cuya duración y distribución de cargas tiene como objetivo la correcta preparación de la condición física y salud de las futbolistas, por lo que cualquier alteración en su duración puede tener efectos muy perjudiciales para las futbolistas. Así, cualquiera de las dos fechas de comienzo oficial a las que se hace referencia en su comunicado supondría ampliar de 4 a 6 semanas las pretemporadas de los clubes. La inseguridad y la falta de rigor y planificación que ofrece la actuación de la RFEF, con dos comunicaciones oficiales en relación con el comienzo de las competiciones, ofrece pocas garantías para planificar la preparación de las futbolistas.

Por ello, y especialmente en el caso de Primera Iberdrola, donde 17 de los 18 equipos se encontraban en pleno desarrollo de sus pretemporadas, debe establecerse una fecha que respete dicha preparación, pudiéndose buscar las fórmulas necesarias para que aquel o aquellos clubes que por circunstancias no hubieran comenzado su preparación puedan disponer de un plazo razonable para llevarla a cabo sin perjudicar ni alargar la preparación del resto de participantes. De esta manera, abogamos por acordar urgentemente la fecha de inicio atendiendo a criterios de mayoría, como en cualquier organización democrática, donde la opinión minoritaria no prevalecerá sobre la mayoritaria.

- En cuanto al formato de la competición, resulta innegociable para los clubes de la ACFF ningún escenario que no sea el de una liga regular a dos vueltas, con un grupo único para Primera Iberdrola y dos grupos para Reto Iberdrola. Así, y vinculado al apartado anterior, el retraso en el inicio de las competiciones podría suponer la imposibilidad de desarrollar la competición en dicho formato, con el consiguiente perjuicio para todos sus participantes.

- Por último, y en relación con los gastos derivados del protocolo, los Clubes quieren poner de manifiesto que estos deben ser asumidos, como no puede ser de otra manera, por la entidad organizadora de la competición, como así sucede en otras competiciones. Dado que, tratándose de competiciones no profesionales, es la organizadora la que tiene atribuida la competencia de generar recursos y gestionar la competición, debe ser esta la que asuma sus responsabilidades y asegure la viabilidad de sus competiciones, muy especialmente de aquellas en las que, más allá de la vertiente deportiva, están en juego los salarios de muchas personas.