27-11-2020

Los Clubes de Primera Nacional denuncian la falta de interés y abandono de la RFEF hacia la categoría

Un tercio de los participantes descenderán a categoría territorial; ninguna otra competición nacional masculina o femenina tendrá ese porcentaje de descensos. Los Clubes, tras meses de trabajo, presentaron en julio unas propuestas sobre formato y normas de la competición que han sido obviadas por la RFEF.

En la tarde del pasado miércoles tuvo lugar una reunión de la Junta de 3ª División de la ACFF (integrada por Clubes de Primera Nacional Femenina) con la asistencia de más de 40 Clubes, y en la que estos mostraron su descontento y sentimiento de abandono y desamparo ante la falta de atención e interés que viene demostrando la RFEF en la tercera máxima competición del fútbol femenino estatal, la Primera Nacional, a cuyos Clubes ni ha reunido ni ha tenido en consideración para analizar conjuntamente el reinicio de la competición.

Una de las cuestiones que más ha molestado a los Clubes ha sido el hecho de que, tras meses sin ningún tipo de información, haya sido a través de una circular por la que han tenido conocimiento de las normas y estructura de la competición, normas que, por cierto, fueron directamente desarrolladas y aprobadas sin ni siquiera haber sido sometidas a la valoración de los clubes para aportar comentarios o sugerencias.

De hecho, el pasado 6 de julio la ACFF hizo llegar a la RFEF un escrito con una serie de consideraciones en relación con el reinicio de las competiciones nacionales, así como propuestas para incorporar a las normas reguladoras, y que fueron el resultado de un extenso proceso de trabajo y análisis realizado por un grupo de trabajo de Clubes que fue posteriormente elevado y aprobado por la Junta de Clubes de la categoría. Ninguna de sus sugerencias o aportaciones han sido tenidas en consideración por la RFEF, algo que ha sido recibido con gran indignación y frustración por los Clubes.  

Entre otras cuestiones, dicha propuesta exponía la necesidad de avanzar en el desarrollo de la competición mediante la modificación de la estructura de los grupos de 14 equipos, entendiendo que lo mínimo exigible para una competición de ámbito estatal debía ser de, al menos, 16 equipos, tal y como sucede en el resto de competiciones, incluyendo juveniles.

Lamentablemente esta propuesta no ha sido considerada por la RFEF, de tal manera que la estructura aprobada prevé no sólo recuperar el formato de 14 equipos por grupo para la temporada 2021/22, sino que además establece que un tercio de los participantes (35 Clubes) deberán descender al término de la temporada, lo que supone no sólo un grave problema a la hora de impulsar y dotar de estabilidad a la competición, sino además una grave discriminación tratándose de la única competición nacional (masculina y femenina) con esta ratio de descensos.

Además, se ha recibido con incredulidad el sistema de competición aprobado, con diferentes sistemas de competición y organización – unos en subgrupos con fases, otros en grupos con liga regular a doble vuelta – que dispara el agravio comparativo y competitivo de los participantes, con sistemas de puntuación absolutamente dispares dependiendo de la configuración como subgrupo o grupo, y que distorsionan y dejan en entredicho una de las máximas de cualquier competición como es la igualdad de condiciones.

La actuación de la RFEF demuestra, una vez más, una absoluta falta de transparencia, sensibilidad y atención para con los y las participantes, así como una falta de interés en una competición histórica en el fútbol femenino español y en la que participan clubes con una larga tradición, así como cientos de futbolistas. Unos Clubes que, no podemos olvidar, asumieron la necesidad de que el fútbol femenino español siguiera desarrollándose y contara con una nueva segunda categoría, Reto Iberdrola, sin esperar que esto conllevase el abandono en que se ve sumida la Primera Nacional por parte del organizador.

La ACFF y sus Clubes se han emplazado en las próximas semanas para seguir valorando la situación y adoptar las medidas que fueran necesarias en defensa de sus intereses y los de la competición.